
Ingenua de mi, cuando regresé de la Navidad malagueña quise respirar un poco y qué va,….venía la Nochevieja…con toda su fuerza, y lo que es peor, con toda la responsabilidad.
Ahora éramos nosotros los encargados de agasajar a 12 personas, de comprar los alimentos y preparar los platos que tenían que adornar nuestra mesa de la última noche del año.
En fin…,ahorrémonos de nuevo el stress, las compras interminables en los hiper, mi tarea fundamental como “pinche” (básicamente, fregar y recoger, una y otra vez, para que el cocinero pudiera crear a sus anchas) y el repaso final del último día antes del acontecimiento.
A lo que iba.
Desde hace un par de años, venimos repitiendo un nuevo ritual que se ha instaurado en nuestras Nocheviejas…como todo acontecimiento, es algo vivo y evoluciona con nosotros y con las personas que nos reunimos en este día y dos nuevas incorporaciones enriquecen nuestro panorama festivalero: la crema de lentejas (con virutas de jamón ibérico y foi, como diría nuestro magnífico y estresado chef) y la sesión de karaoke.
Las lentejas nos han traido suerte. Mi 2006 ha sido el año más increíble de los últimos doce. Así que apoyamos este ritual inmigrante italiano.
Por otra parte, las lentejas es uno de mis platos predilectos, me encantan, así que... qué más puedo pedir: placer y suerte en una misma noche (podemos todos decir lo mismo? ;-)
En cuanto al karaoke, jejejeje, es una pasada la forma de desinhibirnos a medida que la vergüenza pasa a un segundo plano y nuestro impulso competitivo se hace cada vez más fuerte queriendo, aun a riesgo de dejar de respirar por unos segundos, llegar a la máxima puntuación y ser la SingStar de la noche.
Ya no basta con ser aficionada, promesa, artista o superestrella, hay que rebasar los 9.000 puntos como sea y si para eso hay que ponerse en pie, aguantar la respiración en el último gorgorito de la canción o quedarse quieto como un palo sin moverse al ritmo de la música, todo vale para superar a los demás.
La verdad es que nuestros vecinos deben estar hartos de nosotros porque nos desgañitamos con todas nuestras ganas y energías.
Esperemos que estas y otras tradiciones hagan de nuestra última noche del año , algo muy personalizado dentro de este mundo donde las etiquetas, lo estándar, lo común, es lo que prima por encima de todas las cosas.
Levantemos el ala, respiremos aire limpio, seamos originales, miremos al futuro con esperanza y sobre todo, seamos nosotros mismos.
Amen.
Pd: os paso un video de la canción con la que llegué a SingStar superando a la persona (por 60 puntos, creo)que tenía el record de la noche, o sea , a Pedrito, jejeje...dedicado con todo mi cariño a él y a su familia que nos acompañó esta noche y a todos vosotros: LOS SECRETOS y su "Déjame".
















































