El otro día me sorprendía el comentario de una amiga de toda la vida en la que muy contundente me decía: -"¿tímida tú? tú no has sido tímida en la vida!!"-
Es curioso que la imagen que tenemos de nosotros mismos no suele coincidir con la que proyectamos a nuestro exterior.
Yo siempre me he definido como una tímida recalcitrante. Es verdad que los años, las experiencias, te hacen más abierta, más pasaota de lo que opinen los demás de ti, más segura, en definitiva, y tus actos ya no son tan "temerosos".
Pero yo, siempre consciente de mi timidez, me he ido poniendo pruebas a lo largo del tiempo, para ir superando esta especie de "traba social".
En fin, que llegados al momento actual, a mis cuarentay ...ejem años, pues creía haber superado muchas cosas.
Pos no, oiga. Se superan algunas, pero otras, seguimos siendo los pazguatines de siempre.
Iba yo ayer con mi cochecito, la nena dentro y mis catorce bolsas de la compra, vamos la marujilla perfecta (y menos mal que como no tengo otra cosa que hacer -bueno, es un decir, ufffff- en fin, que me había arreglado un poco) cuando de repente, veo a la lejanía tres personas acercándose, dos hombres y una mujer, que ya en la distancia, y eso que soy miope como una morsa, desprendían glamour y encanto.
-"Oño"- me dije yo, - "esos que vienen por ahí son famosos, seguro"-
La verdad es que no me suelo excitar si alguna vez nos cruzamos con algún famosillo, mas bien todo lo contrario, pero esta gente, no sé, parecían especiales.
El caso es que a medida que se iban acercando estaba completamente segura de que los conocía...sobre todo, al chico de la melena con pantalones vaqueros a la moda, botas o algo parecido y una camisa realmente bonita...-"pero si son...son.... que son los
OBK!!!"-me dije yo en un puro grito hacia mis adentros.

Nos cruzamos y los vi pararse en el bareto de la esquina.
Yo seguí como un zombi de camino a casa y entrando en la comunidad, llamé a mi hermano que es más fan que yo y ha ido a varios conciertos suyos y contándole la historia, se nos ocurrió que podía acercarme otra vez y pedirles una foto con la peque (el gachetocámaramóvil es lo que tiene).
Pos ahí que voy yo, con mi carrito, mi niña y mis bolsas del super.
Resulta que los tres, en vez de sentarse en las mesitas de la calle puestas al sol, prefirieron la intimidad del interior del local y bueno, lo demás es penoso de contar...me di varias vueltas, pa'rriba, pa'bajo, con el carro, la niña y las bolsas, decidiendo si entraba o no al local, hasta que me pudo esa vergüenza ancestral que me impidió, por fin, tener un recuerdo de este grupo que siempre me ha tocado un poco la fibra y que sobre todo, me recuerda, mis años mozos.
Y es que, sigo diciendo, no valemos pa'na, manque pasen los años.