viernes, noviembre 17, 2006

El Diario de Noah: La Memoria Perdida II

Ha sido casualidad que zapeando en el océano televisivo, encontrara de nuevo esta peli, que al menos, ya había visto un par de veces.

Casualidad, por el tema que, tras la historia de amor, esconde la peli y es la de la memoria olvidada, esta vez por gracia (mejor dicho, por culpa) de una cruel enfermedad como es la demencia senil.

Ya que acababa de escribir sobre MI MEMORIA OLVIDADA, me dispuse a ver una tercera vez el film. Ufff, cómo me gustó nuevamente. Y como lloré, cual Magdalena.

Sinopsis


Estamos en los años cuarenta. Una joven va a la ciudad costera de Seabrook (Carolina del Norte) para pasar el verano con su familia. Allie Hamilton (Rachel McAdams), todavía adolescente, conoce a un chico local, Noah Calhoun (Ryan Gosling), en la feria.

Aunque ella es de una familia adinerada y él es un pobre trabajador de fábrica, a lo largo de un apasionado verano sureño los dos se enamoran profundamente. Las circunstancias y el repentino estallido de la Segunda Guerra Mundial les separan, pero ambos conservan vivo el recuerdo del otro.

Cuando años después Noah regresa de la guerra, Allie ha salido irrevocablemente de su vida pero no de su corazón. Aun-que Noah lo ignora, Allie ha vuelto a Seabrook, el lugar donde se enamoraron. Pero está comprometida con Lon (James Marsden), un rico soldado que conoció mientras hacía trabajos voluntarios en un hospital militar.

Décadas después, un hombre (James Garner) lee una vieja y descolorida libreta a una mujer (Gena Rowlands) a la que visita regularmente en la residencia de ancianos. Aunque sus recuerdos se han desvanecido, le fascina la emotiva historia de Allie y Noah y durante unos momentos es capaz de revivir la época apasionada y turbulenta en la que juraron pasar el resto de su vida juntos.


Ya aprendí , desde mi primer post, a no desvelar demasiado de las pelis, pero tengo que decir que la mezcla entre el amor profundo de Noah, su fe, su persistencia, su apoyo y por contra, la memoria quebradiza de Allie, que no reconoce al amor de su vida, mantienen a una romántica como yo, con la lágrima floja y en constante tensión durante toda la peli.

Cuántos hombres conocemos que, dedicarían cada minuto de su existencia a acompañar a la mujer de su vida por si ella, durante un segundo de lucidez, le mirara a los ojos y reconociera el rostro impaciente y amoroso que tiene enfrente?

Cuan importante son los recuerdos y los hechos que han marcado tu vida para que conformen la persona que actualmente eres?

Tendríamos todos la suerte de que nuestro amor estuviera a nuestro lado recordándonos a cada segundo quienes somos?

En esta historia, Noah demuestra ser el máximo exponente del guardián de la memoria de alguien.

Y es que su memoria era su vida.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡¡Qué pasada de pelicula!!!. Y no digo más que si no lo casco tó. Besitos

Montse Rius dijo...

Ya sabía yo que era de las tuyas ;-)

Pily B. dijo...

No he visto la película pero tiene buena pinta. Eso sí, me han gustado aún más que la sinópsis, las elucubraciones que tú has extraido de tan lacrimógeno film.

Qué cosas tan lindas, y cuánta casualidad... hace tan solo unos minutos he escrito en un papel; "¿amamos realmente a las personas, o a las ideas que tenemos de ellas?" No sé si tiene mucho que ver o no con todo esto; la película, lo que dices, pero desde luego mi pensamiento parece haber seguido el hilo de tu última frase. Nosotros somos nuestras memorias, y en mi frase, a lo que me refería en realidad es a que, posiblemente, jamás conozcamos a las personas que nos rodean y a las que queremos al mismo tiempo (¡a veces no nos conocemos ni a nosotros mismos!), no obstante amamos, a veces contra viento y marea, precisamente sólo a través de nuestras ideas... y asimismo, guiándonos de éstas, hilo con lo que dices; "Cuántos hombres conocemos que, dedicarían cada minuto de su existencia a acompañar a la mujer de su vida por si ella, durante un segundo de lucidez, le mirara a los ojos y reconociera el rostro impaciente y amoroso que tiene enfrente?"

Qué bonito, qué bonito, y qué ida de olla. AAAJAJAJAAAAAAAAAAAA

:-*****

Montse Rius dijo...

Jajajajajaja, jo Pily, yo ida de olla (de ese tipo) tengo muuuuchas.

Me pongo filosófica y me da por pensar.Debe ser que tú también eres una románticona.

Hace algún tiempo, unos años, ya me planteaba yo eso de amar a alguien o a la imagen (o idea) que tienes de ese alguien.

En realidad, es algo difícil de discernir. Creo que, como concusión, yo ha sacado la siguiente:

- Si tienes oportunidad de comprobarlo, es decir, pasas el suficiente tiempo con ese alguien y vives, y compartes y sientes y resulta que sí, que esa persona era lo que imaginabas, has acertado. También puede pasar lo contrario ny no fuera lo que imaginabas. Pero con el tiempo lo averiguas.

- Pero si no pasas el suficiente tiempo o no tienes oportunidad de iniciar una relación (por una u otra causa), nunca sabrás si lo que has amado (o amarás siempre, porque es lo que suele ocurrir) es alguien real o solo lo que has imaginado que esa persona era.

Has visto? Se me va muuucho mas la olla que a ti ;-)

Orfideon dijo...

A quien se la va la olla, y mucho, es a mí, lo que pasa que mis derroteros son otros. Yo lo que estáis comentando es que ni me lo he planteado, quizá porque siempre estoy orbitando, o porque simplemente estoy bien con mi pareja y ni pienso en ello. Pero supongo que nos enamoramos de la idea que tenemos de esa persona, pues al principio no se la conoce bien y rellenamos esos huecos con lo que creemos que es. Después, conforme se la va conociendo, esos huecos se rellenan por sí solos pudiendo acertar en lo que creíamos o pudiendo variar lo que pensamos de ella. Puede que esa sea una de las claves que explique los fracasos de parejas; al principio se cree una cosa... pero luego resulta otra.
Y por cierto, El diario de Noah tampoco la he visto, y eso que la tenemos en casa.

Anónimo dijo...

Genial eden , me tienes totalmente enganchada.
Ánimo, adelante sigue con tu blog que lo haces fenomenal.

Montse Rius dijo...

Pero Yedritaaaaa!!!! cuánto honor!!!!!

Qué ilu que estés por aquí....me alegra ver tus opiniones. Ya sabes, yo, como siempre, en mi línea...fantasioromanticonafilósofa.

Orfi, para no habértelo planteado nunca, hilas muy bien las ideas y no es muy diferente de lo que Pily o yo hemos comentado. Pero has dado con un factor nuevo y es el de: "porque simplemente estoy bien con mi pareja".

Suele ocurrir que si todo funciona, no te planteas ciertas cosas...

Aunque las crisis (al igual que las tentaciones como dijo el cura en el sermón del domingo) vienen muy bien para conocerte a ti mismo.

Lo que no especificó el cura era sobre caer o no en esas tentaciones ;-)

Montse Rius dijo...

Por cierto Orfi...¿orbitando? te has convertido en luz blanca y no lo sabía? ;-)

Este finde he conseguido ver los últimos capítulos de Las Embrujadas. Creo que se cierra dignamente aunque todo pasa muy rápido, como suele ocurrir en estos finales. No decepciona.

Besos

Pily B. dijo...

¡Andá, un concurso de idas de olla y voy yo y me quedo atrás! AAAJAJAJAAAAAAAAA.

Coñas marineras a parte, sí, soy una romanticona empedernida (si no no me gustarían las pelis de Molly Ringwald y Meg Ryan, ¿eh? ¿He dicho yo eso? XDDDDDDD).

Y sí, cierto, todos pensamos lo mismo, pero claro, la situación también cuenta.

En fin, pues nada, que yo digo lo que Yedra, que sigas así que mooooolas nenita (esto lo diría Austin Power!!).

:-*****

PD: Yo ya me conozco demasiado a base de caer en la tentación y de equivocarme (es que se me ha olvidado comentarlo en el post de arriba, JE!), ¿podemos cambiar ya de versión de Matrix, por favor? Es que esta me aburre un pelín. (Vamos, que no me conviene... o quiero la otra pastilla ¡graciaaaaaaaa! ;-P)

Montse Rius dijo...

Se acabaron las tentaciones Pily, ...a partir de ahora vamos a ser malas pero a conciencia ;-)y con conocimiento de causa :-DDDD

Pily B. dijo...

¡¡BIEEEEEEEEEEN!! ;-)

Orfideon dijo...

¿Más todavía?

Anónimo dijo...

He visto 7 veces la película, pero la exhiben cortando muchas escenas, que nos gustaría conocer