miércoles, mayo 28, 2008

El Despertar (II)

Era como comenzar una nueva vida. Desde cero.

No sabía qué pasaba con la política, quién había ganado la liga, si el pan estaba barato o por el contrario había subido muchísimo. La ropa... ni lo que se llevaba ni lo que no. Pero esas nimiedades eran lo de menos. En poco tiempo me pondría al día.

Lo que nunca olvidaré será la cara de los que antes habían sido mis vecinos, algunos incluso amigos. Me miraban con extrañeza, sin atreverse apreguntar, sin acercarse, como si pudiera contagiarles alguna enfermedad, sus miradas me decían: -"Vete de aquí, este ya no es tu tiempo, no perteneces a nuestro círculo"-

Durante mucho tiempo me sentí rechazada y sola, sólo por haber tenido la mala suerte de caer enferma y perderme 7 años de mi vida...

Pero tenía que ponerme las pilas. Por mi. Por mi niño. Le veía a menudo y había roto el hielo del inicio, Andrés se acercaba a mi, me abrazaba y con sus besos se alimentaba mi sangre y me daba la energía suficiente hasta que le volvía a ver.

Lo primero que hice fue ponerme en contacto con mi antigua empresa. Me trataron bastante bien, dadas las circunstancias, aunque me dio pena no encontrar a ninguno de mis compañeros de aquella época...solo a uno: a Pablo.

Pablo había sido buen compañero y me ayudaba en todo lo que podía. También habíamos congeniado fuera de lo meramente "laboral" y habíamos tomado un par de cafés juntos cuando el stress nos podía, nunca pensamos en nada mas, él estaba casado como yo y tenía una niña algo mayor que Andrés.

Como era la hora de la salida, me acompañó a la calle y sin los tapujos y vergüenzas que había sentido en otras personas, me preguntó por todos los detalles de lo que me había pasado. Estuvimos horas en aquella cafetería.

Pablo, en esos 7 años, se había separado y vivía solo, relativamente feliz.

Esa visita cambió mi situación radicalmente. Fue el pistoletazo de salida. Comencé a trabajar, Pablo no se separaba de mi, empezamos a salir, y comenzamos una relación muy bonita. Ambos de cero.

A menudo nos reuníamos en casa, Pablo, Marisol (su hija), Andrés (que cada vez pasaba temporadas más largas conmigo) y yo, frente al fuego de la chimenea asando castañas...hasta que llegó el día en que me sentí FELIZ.

Ya no me sentía desdichada ni frustrada por haber estado 7 largos años, ese gran paréntesis, fuera de la vida de mi hijo, del mundo...no, ya no. Ahora me sentía afortunada. Afortunada porque había muerto y vuelto a la vida, y eso no lo puede decir mucha gente.

Porque había tenido una segunda oportunidad, por haber vuelto a encontrar el amor, por vivir en paz y estar agradecida.

Mi meta, actualmente, es vivir mi día como si fuera el último y mi despertar como si fuera el primero.

Por cierto, mi nombre...Me llamo ACANTHA.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

otia :-O
no había leído el relato .. pero si es la sirena no ??? que fuerrrteeee y el ex marido es el medio hombre medio sireno ??
Besos guapa ;-)
M.C.

Montse Rius dijo...

Jajaja...si, es un poco...

A ver la cosa, según yo la entiendo es que Acantha, mientras estuvo 7 años dormida, soñaba que era sirena y que se enamoraba de alguien al que no podía acceder (claro estaba en coma en un hospi), un nuevo amor que rompía con su vida y que resultó ser, cuando al fin despertó, el compañero de trabajo que le devolvió las ganas de vivir.

Las vueltas de la vida!

Besos, M.C.

Pd: sigo sin coche :-(